iniciales), De Niro parece el amo del mundo, Pesci resulta más psicópata que en su papel anterior (si bien puede considerarse una "continuación"), la música se encuentra omnipresente a lo largo de la historia y Sharon Stone realiza, posiblemente, la mejor actuación de su carrera. En su momento algunos llegaron a criticarle por considerarla una especie de secuela de Uno de los Nuestros, un intento de aprovecharse de su éxito anterior tan de moda en nuestros días. Sin embargo, puede comprobarse sin demasiadas complicaciones que sólo se parecen en las voces en off que nos acompañan a través de la historia y algunos actores (bueno, y Joe Pesci que interpreta papeles similares), y que en realidad es el cariño que siente Scorsese por estos temas turbios lo que le lleva a parir esta clase de P.O.Ms.martes, 26 de enero de 2010
Casino
iniciales), De Niro parece el amo del mundo, Pesci resulta más psicópata que en su papel anterior (si bien puede considerarse una "continuación"), la música se encuentra omnipresente a lo largo de la historia y Sharon Stone realiza, posiblemente, la mejor actuación de su carrera. En su momento algunos llegaron a criticarle por considerarla una especie de secuela de Uno de los Nuestros, un intento de aprovecharse de su éxito anterior tan de moda en nuestros días. Sin embargo, puede comprobarse sin demasiadas complicaciones que sólo se parecen en las voces en off que nos acompañan a través de la historia y algunos actores (bueno, y Joe Pesci que interpreta papeles similares), y que en realidad es el cariño que siente Scorsese por estos temas turbios lo que le lleva a parir esta clase de P.O.Ms.martes, 6 de octubre de 2009
Otra vuelta de tuerca, de Henry James
En un principio, lo único que puedes apreciar es que es literatura inglesa de la dura. Sin embargo, si puedes prestar un mínimo de atención para no perderte con tanta expresión rimbombante y descripciones farragosas (que no debería ser complicado ya que estás leyendo), y te olvidas también del terror embotellado al que nos hemos acostumbrado actualmente, llegarás al final de la historia y habrás cambiado varias veces de opinión sobre los niños, la institutriz y los fantasmas que rondan por el relato.
Si no has caído en el juego de Henry James, supongo que creerás que has perdido algunas horas de tu vida ante un tostón de este calibre, pero si eres afortunado no tendrás muy claro si acabas de leer las confesiones de una histérica en plena menstruación, las maquinaciones de un par de niños diabólicos o los paseos de unos fantasmas con ganas de asustar. Y, luego, puede que recuerdes el hasta entonces insignificante inicio de la historia en el que se detalla información importante como que la protagonista estaba enamorada o el origen del desasosiego que produce el relato en el que lo da a conocer, y pasarán por tu mente algunas de las escenas que comparten la institutriz y el niño; entonces, y sólo entonces, empezarás a inquietarte de verdad porque sabrás que tienes que volver a leer la historia para intentar aclarar todo lo que empiezas a imaginarte.
La verdad es que he leído libros que me han gustado, libros que me han gustado mucho y he pensado que alguna vez los volveré a leer y también libros que no he acabado o, si los he acabado, me he cagado después en el que lo escribió. Lo que no había encontrado hasta ahora es un libro que me obliga a volverlo a leer...
lunes, 5 de octubre de 2009
Malditos Bastardos (o Maldito Tarantino)
Confieso que me ha parecido la más divertida de sus últimas sobradas, y lo mejor es que es la menos ridícula. La particular visión del director sobre la segunda guerra mundial le permite mostrarnos toda clase de salvajadas que hace un comando de judíos (los Bastardos que dan título a la película) sueltos por la Francia ocupada y a la vez mostrarnos la venganza que ejecuta la única superviviente de una familia judía. Impresionante labor interpretativa de Brad Pitt, sacando mentón como si fuera el mítico Lee Marvin, que parece de vuelta de todo a lo largo de la película al que sólo le hace sombra la genial labor de un Christoph Waltz, que encarna a uno de los nazis más cabrones que ha conseguido dar el Séptimo Arte.
Por fin, parece que Tarantino ha descubierto que sólo puede homenajear dignamente a Leone plagiando la música de su socio Morricone. Con esto ha conseguido hacer una cantidad de guiños impresionantes al cine bélico clásico (Lee Marvin, comandos en territorio enemigo, el "oficial y caballero" inglés, los nazis "rastreadores", el soldado obsesionado con matar peces gordos, las complicaciones de las misiones en un bar/taberna, agentes dobles...), siempre bajo la mirada bizarra de Tarantino pero con dignidad. Por una vez, el cine de opuestos que planteaba últimamente el señor T. funciona a la perfección. Tras dos horas y media de risas y aplausos con cada nazi muerto por los Bastardos, nos traslada al cine nazi donde se rien y aplauden por cada americano muerto por el übermench protagonista de la película que estrenan. Pero antes de que podamos sentirnos identificados con el público nazi, se desata el caos para que sigamos riendo y aplaudiendo ante más muertos nazis. Me quito el sombrero ante Tarantino, cosa que no hacía desde Pulp Fiction.
El resultado es una gamberrada de dos horas y media con la que disfrutar de un Brad Pitt desfasado, un Christoph Waltz maligno y unos cazadores de cabelleras nazis en territorio enemigo. Y, claro está, el típico complot para matar a Hitler...
miércoles, 9 de septiembre de 2009
No es HEAT 2 (o Enemigos Públicos)

En esta ocasión el director no nos presenta el duelo épico y a todos los niveles que nos ofreció en HEAT sino una especie de documental sobre las acciones de Dillinger (creo que los expertos lo llaman "biopic") y un retrato de la sociedad americana de la depresión, donde un personaje como él sólo podría ser tratado como una celebridad. Con un desarrollo de personajes nulo y haciendo gala del siempre polémico estilo de rodar con la cámara en mano, un par de tiroteos espectaculares y ametralladoras que parecen escupir cañonazos nos recuerdan quién es el director. Por cierto, no os asusteis si en algún momento parece que esteis ante un videojuego ya que el señor Mann ha decidido utilizar la cámara digital para rodar este film veraniego.
Depp aprovecha este papel para volver a demostrar a los incrédulos que es un actor y no un especialista en sobreactuación, mientras que Bale se limita a lucir su famosa cara de pared en un papel que tampoco le permite hacer más. Una historia de amor poco creible por culpa de la actriz que hace de novia de Dillinger culmina con la ahorrable y casi ridícula escena final, pero hasta eso se hace más llevadero ya que antes aparece, y por sorpresa, uno de los mejores de la película: ¡¿Clark Gable?!
El resultado es más pobre de lo que se esperaba, tal vez debido a las espectativas con las que se pensaba en el título. Aún así, esta reunión veraniega de dos actores punteros es de lo mejor que se puede ver estos días en el cine (algo no muy difícil, visto lo que hay en cartelera)...
lunes, 22 de junio de 2009
La Cruz de Hierro
Stranszky: ¡Le enseñaré cómo lucha un oficial prusiano!
Steiner: Y yo le enseñaré... dónde crecen las Cruces de Hierro
Título original: Cross of Iron
Director: Sam Peckinpah
Actores: James Coburn, James Mason, Maximilian Schnell, David Warner
Año: 1977
Duración: 119 minutos
Sam Peckinpah. Alcohólico, con problemas, pasado de moda, sin presupuesto y de capa caída. Creador de obras maestras como Grupo Salvaje y de catástrofes infumables como Los Aristócratas del Crimen cuando ya no tenía que demostrar nada a nadie se embarca en esta producción de capital europeo. Trabajando sobre un género que no había tratado anteriormente, el señor Peckinpah nos dejó su última obra maestra.
Tras unos créditos iniciales impresionantes, en los que pasa por nuestra pantalla el auge y
primeras derrotas del nazismo mediante fotografías reales, nos encontramos en medio de la debacle del ejército alemán en Rusia. Allí, una unidad de reconocimiento dirigida por el Cabo Steiner trata de sobrevivir a las exigencias del frente y, sorprendentemente, no vemos a ningún nazi cabezacuadrada devoraniños entre sus componentes. Allí, en medio de ninguna parte donde nadie cree en la Victoria Final pero sí en la Inevitable Derrota, llega el oficial Stranszky. Stranszky, de origen prusiano y destinado voluntariamente allí, llega en busca de la más alta condecoración del ejército alemán: la Cruz de Hierro (y, por cierto, también se caga unas cuantas veces en el führer). El enfrentamiento entre ambos será constante y el centro sobre el que gire la película.
Con un presupuesto escaso, se nos enviará a un frente en el que (por fin) la lluvia de morteros es constante y no existe el honor ni la gloria, sólo la supervivencia. Nos sorprenderá ver que, al menos en esta ocasión, el ejército alemán no está compuesto únicamente por subnormales asesina-judíos y que encima nos caen bien. Con un poco de suerte, llegará un momento en el que gritaremos "¡Steiner!¡Demarcación!" como el resto de la unidad de reconocimiento. Incluso puede que acabemos pensando que algo extraño hay en la mayoría de películas americanas sobre la segunda guerra mundial...
Las memorables interpretaciones de los protagonistas, el tratamiento a la violencia
habitual en Peckinpah y la novedad de ver el punto de vista alemán (más allá de los monstruos tontos que suelen ser en las películas de este tipo) consiguen que el espectador esté atento, identificándose con la unidad y acompañándola a lo largo del frente desmoronado (como si de una novela de Sven Hassel se tratase) hasta llegar al gran final que es de esos en los que no puedes evitar levantarte del sofá y aplaudir, para después brindar a la salud de ese gran director que parió algo así.
Amantes del cine en general, seguidores del cine bélico de la segunda guerra mundial, a los que les guste el cine que muestre el sinsentido de la guerra y los que pensaban que lo único bueno de Sam eran sus westerns, pueden acercarse a esta pequeña joya que pocas veces se menciona como una de las grandes.
lunes, 15 de junio de 2009
El hombre de las pistolas de oro
Blaisdell: Primero, no les gustaré ni les caeré bien. Después, una vez os haya librado de la banda de McQuown, me considerareis una buena persona y un amigo. Pero cuando haya paz, ocurrirá algo o yo haré algo, entonces pensareis que tengo demasiado poder y me echareis de aquí sin que os importe lo que haya hecho por vosotros...Título original: Warlock
Director: Edward Dmytryk
Actores: Herny Fonda, Richard Widmark, Anthony Quinn, DeForrest Kelley, Dorothy Malone, Dolores Michaels
Año: 1959
Duración: 116 minutos (aproximadamente)
Debo confesar que he vivido engañado. Como aficionado al género del western, he oido cómo la gente moja los calzoncillos hablando de los westerns crepusculares clásicos de los directores John Ford, Sam Peckinpah o Clint Eastwood, pero nunca había oido nada sobre esta película. ¿Será por la pésima labor de traducción dl título, que nos llevará a confundirlo con un malo de James Bond?
¿Será que el nombre del director, marcado por la célebre caza de brujas Hollywoodienses , no suena tan bien como el de los anteriormente citados? Bueno, no importa. El caso es que vi esta película en las estanterías del fnac y la compré, pensando que un película de vaqueros en la que participaban Henry Fonda, Richard Widmark y Anthony Quinn me entretendría durante un buen rato...El comienzo no podía ser más típico: un pueblo perdido americano que sufre el acoso de una banda de vaqueros decide contratar a un profesional para que les libre de ellos. ¿Pero qué pasa aquí? ¡Richard Widmark es un componente de la banda de malos!¿Henry Fonda es un pistolero a sueldo al que sólo le importa el dinero? Y Anthony Quinn... ¿¡Anthony Quinn está cojo!? Y lo que pensaba que sería un esquema clásico de "pistolero llegaa pueblo con problemas y se carga a los malos entre los aplausos de los ciudadanos" se convierte en algo que pocas veces he visto en un western. Ley, orden, justicia, venganza... Todo enfrentado y discutido, puesto a prueba por los personaje que en muchas ocasiones no son lo que parecen. El papel del héroe y el villano no es algo definido en esta obra, sino más bien una etiqueta que cambia con el paso del tiempo.
Y entre gracias del personaje de Quinn, esperando a cada momento que el Enterprise teleporte al gran DeForest Kelley y varios tiroteos, llego al impresionante final en que no puedo evitar postrarme ante el gran talento de Herny Fonda y acordarme de William Munny en el tramo final de Sin Perdón, y volver a preguntarme porqué no sabía de la existencia de este peliculón...

Dirigida con buen pulso por Dmytryk, la película nos hará pasar de momentos cotidianos a tiroteos sin descanso mientras los personajes principales (y algunos secundarios) evolucionan de manera impecable mientras debaten sobre la justicia y la civilización con hechos, no palabras. Del trío de estrellas que protagonizan este western, debo destacar el buen hacer de Fonda sobre el resto pero sólo por preferencias personales, porque tanto Anthony Quinn como Widmark consiguen hacerse con los personajes como si fueran suyos, el primero con su cara de gracioso cabrón y el otro con esa cara de circunstancias que en esta ocasión le va como anillo al dedo.
Una buena película que creo que ha sido lo suficientemente ignorada como para que ésta sea una buena ocasión para ser redescubierta. Sólo por los tres protagonistas ya lo vale.
sábado, 23 de mayo de 2009
Star Trek (o relanzando la franquicia)

Así que ahora tenemos a los protagonistas más famosos de todas las series de Star Trek, los de la serie original, de vuelta a la academia de la Federación: el rebelde Kirk (que aunque el actor lo intenta, no es Satner ni por asomo...), el señor Spock (ahora este actor será recordado por ser Spock Junior y no Sylar), Ujura (mucho más espectacular que en cualquier capítulo de la serie original, seguro) y el resto de entrañables tripulantes de la Enterprise (incluso aquel mítico capitán que años después estará confinado a una caja y que sólo podrá hablar mediante pitidos, provocando que el señor Spock desobedezca a toda la cadena de mando).
La película, sinceramente, es una digna sucesora del legado de Star Trek: batallas espaciales (¡con sonido, claro!), planes locos de Kirk que salvan el día y expulsión del núcleo para salvarse de la fuerza de atracción de un agujero negro/rayo tractor/cosa que absorbe, todo ello enmarcado en una historia de ciencia ficción simplona pero efectiva. Seguramente, no será la última aventura de la Enterprise "juvenil"... Y éste es el único punto negativo que se me ocurriría señalarle a Abrams, porque podría haberlo intentado con una nueva tripulación o una precuela de verdad, pero digamos que esta película no es más que una excusa para el relanzamiento de la franquicia, esperando la oportunidad de recuperar el filón de la saga y vendernos más entregas de Star Trek Junior. Podrán ser buenas o malas, claro, pero esa sensación de que están violando a unos personajes entrañables no me la podrán quitar.
Una película llena de comedia, luchas espaciales y un guión tonto que nos permitirá reencontrarnos con nuestros queridos tripulantes de la USS Enterprise, pero actualizados hasta parecer quinceañeros idiotizados con la intención de seguir haciendo películas aunque tengan que cargarse las 10 anteriores sin ninguna clase de miramiento, como cierto planeta que no diré para no arruinar la "sorpresa"...

